2011/12/29

Cuentos orientales

Oriental TalesOriental Tales by Marguerite Yourcenar

My rating: 5 of 5 stars


Este libro de Yourcenar me llevó por tantos lugares lejanos, a tiempos lejanos y personajes misteriosos y poco comunes en este agitado día a día de Siglo XXI. La sencillez en sus palabras y la simpleza de los relatos me dejó profundamente impresionada y también logró despertar mi poesía nuevamente que estaba bien dormida en este invierno crudo.
Amé cada historia, cada personaje. sin embargo las que más me gustaron fueron Kali decapitada, el último amor de Genghi y Nuestra Senora de las Golondrinas. Altamente recomendable para momentos en losq ue una tiene ganas de viajar y perderse en territorios e historias poco comunes.



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2011/10/07

Midnight walking

Ciudad veloz
de ahora y
de más tarde

pasos
bizarros
hostiles
rostros
apurados
de hoy y de después

la ciudad y la noche
tu pelo azul de
perro infernal
detrás de la cortina de humo y alquitrán

tus suspiros detrás de las bocinas
y mi voz que sólo puede
pronunciar tu nombre

un ojo y
tres ojos y
más ojos

tus dedos dentro mío
calientes
mojados en tu boca y en la mía

saliva
oro
luz

2011/07/29

Luna nueva

Se acerca otro ciclo
el tiempo pasa igual
y la luna anterior dejó resaca

la nueva viene
cargada de historias de otros lugares
de mares y voces
de cantos y vientres

un hijo nuevo
corriendo descalzo en la arena
en la orilla de tus sueños
esos de los que nunca sabes el final

otro ciclo y mi mente está igual
anclada en ti
aunque crezca el mar
aunque el viento se lleve todo
menos tus ojos de ambar

2011/06/23

Ardiendo/Toronto 20 11

Camino estas calles
asombrada

de tu mano

Asombrada de este instante
de tus ojos profundos y
este encuentro

Me inunda el olor a yerba mojada
el amor con que preparas la comida
y mi café

Después de la siesta
camino por tu vientre
y en tus pasos sobre el mío
descubro
un bosque
una nueva montaña rusa de ilusiones
y un desliz imaginado
necesario
en esta esquina de una mamoria rota
de los besos jamás vertidos
de tu cuerpo cerrado todavía y el mío
indeciso
escurridizo
pretendiéndose ajeno
a lo que ya es nuestro

A un espacio voluntario
inconcluso
en el que nada se ha dicho
en el que todo se presiente

Y asesinamos las dudas
el miedo y los temblores
las raíces de cuanto pueda
ser pretérito imperfecto:

tentar los cuerpos
las voces y las lágrimas
sentir el corazón ardiendo

Y no olvidarnos de nada
para mañana continuar ilusionados
de vernos en cualquier tarde completa
o una noche suspendida de un trapecio de oro

No digo nada
Solamente espero.