2010/07/13

Libero un ave de su jaula
cárcel que ya había convertido en su hogar
y siente miedo de volar

el cielo está rojo
aunque es de noche

sus alitas están adormecidas

las arañas duermen
el aire huele a yerba húmeda
a gotas de rocío y miel

(no tengas miedo
tus alas son tu virtud)

me mira con ojitos de duda
posada cerca de mis manos
apenas puede darse el impulso para dar un paso/
torpe

y aunque nadie la obliga ya
a entrar en la jaula
regresa a ella
cual reo acostumbrado al carcelero/
teme alejarse

los encierros largos provocan
este miedo inútil/
se ahoga en su garganta/
alejando la voluntad de cantar

(no te preocupes por la hora
es verano
todos los pájaros cantan igual
a cualquier hora
algunos hasta morir)

pero la jaula le ha manado toda
voluntad haciéndole dar vueltas
en círculos sin llegar a ninguna parte
sólo al mismo punto de inicio:
su propia melancolía

sus plumas se levantan un poco con la brisa y ella
pequeña y delgada se acicala
preguntándole a la noche a dónde ir cuando aclare

(hay un bosque
y un lago inmenso cerca
elige uno de
todos los caminos para llegar)

la noche vuelve a hablar con la voz del viento

(pronto dejaré
paso libre a un día brillante
abundando en brisa fresca
que hará tu vuelo placentero)

ella acepta y
regresa a mis manos
despacio
se acurruca
apoya su cabeza
quiere dormir una siesta

mañana es el perfecto tiempo para partir y
encontrar un nuevo camino sin prisiones

mañana ella será otra,
más fuerte
con más vida y una propia voz para cantar.

2 comments:

Vania B. said...

Qué lindo que se siente esta poesía. Besos infinitos.

Alexis Argüello Sandoval said...

Más triste que un pájaro enjaulado es una jaula sin pájaro. El despropósito.

El precio de la libertad.

Besos compañera.