No me alcanza la piel
ni el tiempo
tampoco la respiración
para incorporar todo en mí
o el cuerpo se ha hecho viejo
o los días son demasiado cortos
la noche ya no es solidaria
y mis ojos se cansan
y tengo ganas de dormir
mañana la nieve
la oscuridad diurna/
esa que no he vivido
y no imagino
no hay vuelta atrás
mañana te extraño igual
lunes, diciembre 07, 2009
martes, noviembre 10, 2009
Neblina
Cubres el paisaje de
mis ojos alejas
cuanto puedo imaginar detrás de
los tuyos acaso ya ciegos en
esta madrugada compartida a medias.
mis ojos alejas
cuanto puedo imaginar detrás de
los tuyos acaso ya ciegos en
esta madrugada compartida a medias.
jueves, octubre 22, 2009
lunes, agosto 10, 2009
Eres mi tercer amor

-¿Cuál fue el primero? ¿Y el segundo?¿Cuándo? ¿Por qué me asumí como el primero o el único?
Esas sus preguntas, lanzadas así como respuesta a las afirmaciones del otro. "Eres mi tercer amor". Suena a frase hecha, a cliché de esos de chica fresa. Él, intentando salvarse de la mentira; ella, intentando no desfallecer a su nueva realidad. Y tampoco a la mentira. Porque no es cierto todo lo que le dijo esa noche, porque sencillamente nunca dejó de pensar en él ni va a dejar de hacerlo. No le da la gana. Punto.
-Las vidas paralelas no sirven. No funciona esperar nada. Toca conformarse con ser el tercer amor de alguien-, le dijo ella a su sombra. Ésta se quedó en silencio, no le pudo decir nada y tampoco quiso.
La noche otra vez la lleva lejos, la hace caer. Mientras más tropezones en el baile, mejor, más confusión. Escucha ecos solamente, residuos de ese antes acelerado y ecléctico, que los obligaba a compartir la demencia de dos tragos demás, de una vida demás.
Él, en cambio, moja sus ganas en las habituales copas de brandy, intentando olvidarse de ella, la que es tercera. -¿Para qué me olvido de ella si está en un lugar poco favorable, y se va a ir de mi cabeza de todas maneras?- Esa la estúpida pregunta, sin pensar en lo que fue o lo que hubo entre ellos.
-¿Y qué hubo?-, preguntó un payaso adormilado, sentado en la esquina del bar.
-Todo. Y nada-, respondió ella con los ojos aguados y el corazón latiendo fuerte. Luego sonrió y le dijo al payaso: - No importa lo que hubo. Sólo él y yo sabemos al final de cuentas, qué significó cada quien en la vida del otro.
Y ya cuando era casi de día, ella dejó el bar, regresó a su nueva vida, con un resto de recuerdos almacenados y un gran número tres esculpido en el corazón.
Esas sus preguntas, lanzadas así como respuesta a las afirmaciones del otro. "Eres mi tercer amor". Suena a frase hecha, a cliché de esos de chica fresa. Él, intentando salvarse de la mentira; ella, intentando no desfallecer a su nueva realidad. Y tampoco a la mentira. Porque no es cierto todo lo que le dijo esa noche, porque sencillamente nunca dejó de pensar en él ni va a dejar de hacerlo. No le da la gana. Punto.
-Las vidas paralelas no sirven. No funciona esperar nada. Toca conformarse con ser el tercer amor de alguien-, le dijo ella a su sombra. Ésta se quedó en silencio, no le pudo decir nada y tampoco quiso.
La noche otra vez la lleva lejos, la hace caer. Mientras más tropezones en el baile, mejor, más confusión. Escucha ecos solamente, residuos de ese antes acelerado y ecléctico, que los obligaba a compartir la demencia de dos tragos demás, de una vida demás.
Él, en cambio, moja sus ganas en las habituales copas de brandy, intentando olvidarse de ella, la que es tercera. -¿Para qué me olvido de ella si está en un lugar poco favorable, y se va a ir de mi cabeza de todas maneras?- Esa la estúpida pregunta, sin pensar en lo que fue o lo que hubo entre ellos.
-¿Y qué hubo?-, preguntó un payaso adormilado, sentado en la esquina del bar.
-Todo. Y nada-, respondió ella con los ojos aguados y el corazón latiendo fuerte. Luego sonrió y le dijo al payaso: - No importa lo que hubo. Sólo él y yo sabemos al final de cuentas, qué significó cada quien en la vida del otro.
Y ya cuando era casi de día, ella dejó el bar, regresó a su nueva vida, con un resto de recuerdos almacenados y un gran número tres esculpido en el corazón.
viernes, junio 05, 2009
Desde esta espuma
De dónde sales, entre las brumas de esta ciudad confundida entre el olor de los escapes y la bulla de las bocinas.
Es de noche. Cuando te veo siempre es de noche. La misma nota en el pentagrama y en el piano, una vez, otra vez.
Tu voz me rescata del aturdimiento y me zambulles en nuevos misterios, en el espacio que quedó sin habitar hace ya tanto y que hoy volvemos a ocupar, así, de esta manera tan casual.
El olor del frío me hace pensar en tantos vinos y el amanecer. ¿Somos los mismos acaso? ¿O hemos regresado de algún viaje largo y ya casi nada nos parece real si nos miramos?
Me subo en un par de zancos y desde allí contemplo ese horizonte anaranjado a esta hora del día, esta en la que sigo sin dormir y ya no importa nada y te traigo de regreso, y te desenvuelvo el corazón de ese celofán tan frío y punzante. Te sientas a mi lado y tus ojos se encuentran con los míos. No puedo evitar tocarte y querer conjurar algún hechizo que nos deje guardados detrás de estos velos, solos, lejos de la curiosidad y la insistencia de los estados prohibidos de indecisión y dudas.
Hoy quisiera tener el mismo miedo de antes, no querer lanzarme de este edificio, detener mis pasos y bucear en la culpa si te beso. No hay sino una escafandra a mi alcance y un mar ansioso que me espera.
“No te muevas, quiero conservar este instante así…”
Es de noche. Cuando te veo siempre es de noche. La misma nota en el pentagrama y en el piano, una vez, otra vez.
Tu voz me rescata del aturdimiento y me zambulles en nuevos misterios, en el espacio que quedó sin habitar hace ya tanto y que hoy volvemos a ocupar, así, de esta manera tan casual.
El olor del frío me hace pensar en tantos vinos y el amanecer. ¿Somos los mismos acaso? ¿O hemos regresado de algún viaje largo y ya casi nada nos parece real si nos miramos?
Me subo en un par de zancos y desde allí contemplo ese horizonte anaranjado a esta hora del día, esta en la que sigo sin dormir y ya no importa nada y te traigo de regreso, y te desenvuelvo el corazón de ese celofán tan frío y punzante. Te sientas a mi lado y tus ojos se encuentran con los míos. No puedo evitar tocarte y querer conjurar algún hechizo que nos deje guardados detrás de estos velos, solos, lejos de la curiosidad y la insistencia de los estados prohibidos de indecisión y dudas.
Hoy quisiera tener el mismo miedo de antes, no querer lanzarme de este edificio, detener mis pasos y bucear en la culpa si te beso. No hay sino una escafandra a mi alcance y un mar ansioso que me espera.
“No te muevas, quiero conservar este instante así…”
viernes, mayo 22, 2009
Tu
Vagar en este nuevo espacio. Sin preguntas, sin respuestas. Pararse en una azotea y tener ganas de volar. No se sabe bien hacia donde. Solamente volar. Deshacerse del miedo, de las ideas estancadas, de las buenas ideas, de los sueños y las ganas de ese cuerpo cerca _ mar profundo_ donde no te ahogas.
Esta vez la noche no te asiste. Esta vez no hay miedo ni emociones. Queda el recuerdo dando vueltas. No me canso. Y tu nombre no se aleja.
jueves, mayo 07, 2009
Altillo
Tengo el cuerpo agotado de una mariposa después de volar. No siento el aire en mis pulmones. ¿Había aire acaso entre barrote y barrote, entre las telas de arañas traviesas que indecisas se balanceaban? Las vi desde la orilla de esta jaula, desde la estructura amorfa de un sillón inventado por el polvo. El foco de la esquina hace las veces de reflector, iluminando este pequeño acto de magia. La noche profunda no deja espacios abiertos, ni un telón raído. Ni una polilla. No hay espectadores en este juego de máscaras de colores, de velos de humo y de espuma.
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